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"Agua sexual" de Pablo Neruda

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Vincent Cacciotti Rodando a goterones solos,  a gotas como dientes,  a espesos goterones de mermelada y sangre,  rodando a goterones cae el agua,  como una espada en gotas, como un desgarrador río de vidrio,  cae mordiendo,  golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma, rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro. Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,  un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,  un movimiento agudo,  haciéndose, espesándose,  cae el agua, a goterones lentos,  hacia su mar, hacia su seco océano, hacia su ola sin agua. Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,  bodegas, cigarras,  poblaciones, estímulos, habitaciones, niñas  durmiendo con las manos en el corazón, soñando con bandidos, con incendios,  veo barcos,  veo árboles de médula  erizados como gatos rabiosos,...

La culpa (Pablo Neruda)

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Jacob Collins El sufrimiento fue como una sangre negra que por las venas subió sin descanso cuando el goce bajaba del árbol de vida: allí estaban los dos hijos terribles del amor desdichado en una selva que de pronto se unió, piedra y enredaderas, para ahogarlos sin ruido de agua entre las hojas, para darles tormento en cada beso, para empujarlos hacia la salida glacial. Comenzaron por huirse y llamarse, por agredirse en pie y amarse de rodillas, morder cada rincón de los cuerpos amados, herirse sin tregua hasta morir cada día sin comprender, rodeados por los bosques hostiles que compartieron algo y no sobrevivieron, algo probaron que les quemó la sangre y la naturaleza, nieve y noche, los persiguió de nieve en nieve y noche en noche, de volcán en volcán, de río a río, para darles la vida o aniquilarlos juntos. Pablo Neruda.

"Eres toda de espumas delgadas y ligeras..." - Pablo Neruda.

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Eres toda de espumas delgadas y ligeras y te cruzan los besos y te riegan los días. Mi gesto, mi ansiedad cuelgan de tu mirada. Vaso de resonancias y de estrellas cautivas. Estoy cansado, todas las hojas caen, mueren. Caen, mueren los pájaros. Caen, mueren las vidas. Cansado, estoy cansado. Ven, anhélame, víbrame. Oh, mi pobre ilusión, mi guirnalda encendida! El ansia cae, muere. Cae, muere el deseo. Caen, mueren las llamas en la noche infinita. Fogonazo de luces, paloma de gredas rubias, líbrame de esta noche que acosa y aniquila. Malcolm Liepke Sumérgeme en tu nido de vértigo y caricia. Anhélame, retiéneme. La embriaguez a ]a sombra florida de tus ojos, las caídas, los triunfos, los saltos de la fiebre. Ámame, ámame, ámame. De pie te grito! Quiéreme. Rompo mi voz gritándote y hago horarios de fuego en la noche preñada de estrellas y lebreles. Rompo mi voz y grito. Mujer, ámame, anhélame. Mi voz arde en los vientos, mi voz que cae y muere. Cansado. Estoy...