Conversación con una piedra (Wislawa Szymborska)
Conversación con una piedra. Llamo a la puerta de una piedra. —Soy yo, déjame entrar. Quiero penetrar en tu interior, echar un vistazo, respirarte. —Vete —dice la piedra—. Estoy herméticamente cerrada. Incluso hecha añicos, sería añicos cerrados. Incluso hecha polvo, sería polvo cerrado. Llamo a la puerta de una piedra. —Soy yo, déjame entrar. Vengo por mera curiosidad. Sólo la vida permite satisfacerla. Quisiera pasearme por tu palacio, y luego visitar una hoja y una gota de agua. No me queda mucho tiempo. Mi mortalidad debería ablandarte. —Soy de piedra —dice la piedra—. Imposible perturbar mi seriedad. Vete, no tengo músculos risorios. Llamo a la puerta de una piedra. —Soy yo, déjame entrar. Me han dicho que encierras salas enormes y vacías, nunca vistas y bellas en vano, mudas, donde nunca han retumbado los pasos de nadie. Confiésalo: ni tú misma lo sabías. —Salas enormes y vacías —dice la piedra—. Pero no hay espacio disponible. Bellas, quizá...