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Mostrando las entradas etiquetadas como *Poesía

Confidencias, Felipe Benítez Reyes

Como todos los jóvenes yo también he buscado esa luz inquietante que brilla en la aventura. Como todos los jóvenes he arrastrado mis sueños por el fango celeste de la vida nocturna. El alcohol- que seduce- y los cuerpos - que embriagan- me han dado la medida de unos mundos secretos que van ya convirtiéndose en jardines de hastío, y la pasión primera en un jardín de invierno. Todo cansa y aburre. Las manzanas mordidas dejan el gusto amargo de una falsa promesa: su seducción se cumple y de pronto no es nada, consumar un deseo es besar a la niebla. Como todos los jóvenes he apostado al diablo y he vendido mi alma a precio de inexperto; supongo que he perdido la inocencia y la Gloria, pero nunca los jóvenes temimos al Infierno. Y aunque me quede tiempo y aunque el halago equívoco del mundo me sujete, he muerto a las pasiones. Porque todo es un lento bostezo. Y no me importa apostar al fracaso. Como todos los jóvenes.

Sangre joven, Carlos Marzal

Quiero tu sangre joven, que es querer todo lo que la vida aún no ha podido hacerte. De lo que me alimento es de esa inútil sangre esperanzada, de cuanto sé que ignoras hasta hoy, y que más nos valdría que no supieses nunca. De esa manera, por obra de tu sangre, creo en lo que no creo, y olvido lo que sé que te ha de suceder. Quiero esa risa que aún no ha tenido tiempo de hacerse prudente, de pensarse dos veces si reír es celebrar el mundo o lamentar su estado. Envidio el que no hayas vendido ninguna alma al diablo, y que bailes con él a la luz de la luna, a veces, sin conciencia. Juego contigo, porque no sabes las reglas, ni siquiera las de tu propio juego, y mientras las aprendes soy el que ya no soy desde ya no sé cuándo. Quiero la impunidad con que te entregas a la tarea de vivir la vida, sin paz, sin horizonte, sin infierno, que son el argumento de las vidas ajenas. Viéndote hacerlo, se diría que desconozco todo lo que conozco. Así es tu sangre, Ya sabes...

Pandémica y celeste - Jaime Gil de Biedma

                                                         quam magnus numerus Libyssae arenae                                                         ................................................................                                                               aut quam sidera multa, cum tacet nox,                                                                     ...

Amor sacro y amor profano, Miguel Postigo

Ella es lo etéreo, el alma, el sentimiento sutil, la delicada inteligencia, el callado fluir de la conciencia, el amor, el dolor y el pensamiento. Pero es también la carne, y los olores, y la sangre menstrual, y las riadas del cuerpo, y las palabras jadeadas en la fiebre del coito, y los sudores, y los senos, y el vientre, y la negrura que oculta entre los muslos la fisura que es fuente de placer y de la vida. Carnal, tumultuosa, arrebatada y celeste, intangible, indefinida. El animal y el dios. Ésa es mi amada.

Roberto Juarroz

Callar puede ser una música, una melodía diferente, que se borda con hilos de ausencia sobre el revés de un extraño tejido. La imaginación es la verdadera historia del mundo. La luz presiona hacia abajo. La vida se derrama de pronto por un hilo suelto. Callar puede ser una música o también el vacío ya que hablar es taparlo. O callar puede ser tal vez la música del vacío.

Jose Luis Piquero

Raquel (2) RAQUEL Raquel, ¿qué te ha pasado por la cabeza? Puede que una de esas canciones de niños, tralará, o quizá algo que no dijiste a tiempo y que ahora no recuerdas. Cosas que ponen triste. La tristeza, la Puta, se te ha prendido en las mejillas como una araña. Yo prefiero pensar en ti bailando, en mi casa, no hace mucho de eso, y te aseguro que tu sonrisa era la más bonita de la tierra. Parecías un vaso o una fruta hacia los que se alarga lentamente la mano: algo para aprenderse de memoria. Y sin embargo aquel no era tu sitio, ahora lo sé, en esa desdichada felicidad de quienes lo dan todo y nunca hacen preguntas. Raquel, eras un ángel que follaba y bailaba y bebía cerveza pero los hombres nunca te han tratado muy bien. Lámete esas heridas, nenita, cógeme el teléfono. El veneno del mundo te ha mojado los labios. Sé sencilla. Todos los hombres te desean pero qué flores tan extrañas, ¿no es verdad? Tú y yo sabemos tres o cuatro cosas que dan para v...

Victor Peña Dacosta

Antirretrato No soy nada: apenas lo que aparento y, a veces, ni tan siquiera eso: pura fachada sin sustancia de esporádico escritor sin talento que levanta sus días con gomina, se calza la cara de ir al trabajo, bebe un poco y toma alguna pastilla para paliar pequeños dolores cotidianos. Soy lo que soy: apenas algo, una mancha que se oculta a las sombras, un borracho que lee de vez en cuando. Un tonto más entre tantos que siguen con emoción la Liga y frialdad el telediario. Otro hombre de mediana edad temprana que hace tiempo emprendió la cuesta abajo. No soy casi: insisto, existo si acaso. Ya ni Facebook se altera con mis golpes de estado. -- Si esto es un hombre Yo siempre he sido el niño que se aguanta la risa en el segundo banco de la iglesia antes de engullir la hostia consagrada. Un subdelegado votado medio en broma que reclama imparcialidad ante los exámenes. Siempre he sido la mancha en la pared con complejo de rueda de repuesto. El bufón ...

Las cuatro de la madrugada - Wislawa Szymborska

LAS CUATRO DE LA MADRUGADA Hora de la noche al día. Hora de un costado al otro. Hora para treintañeros. Hora acicalada para el canto del gallo. Hora en que la tierra niega nuestros nombres, Hora en que el viento sopla desde los astros extintos. Hora de y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada. Hora vacía. Sorda, estéril. Fondo de todas las horas. Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada. Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada, habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco, si es que tenemos que seguir viviendo. Wisława Szymborska,

Jorge Debravo - Prevalecer

Cuando el cielo os absorba las entrañas y quiera avergonzaros comparándose con el cielo animal de la mirada, volved los ojos hacia la infinitud que lleváis escondida debajo de los párpados. Volved los ojos hacia los ojos mismos. Con eso basta. Y cuando el viento os quiera avergonzar comparando sus manos infinitas con vuestras dos sencillas, tiernas manos, hundid las manos en el amor, echadlas a madurar en pura sangre humana. Echad las manos entre las manos mismas. Con eso basta. Jorge Debravo  (1938-1967) Costa Rica.

Te prometí que podrías correrte dentro de mí para que te quedaras

En un tiempo no sabrás decir si me extrañas o necesitas un cigarro o algo de coca ya lo sabemos la enfermedad de todas las cosas es el tiempo yo nunca supe regresar sin morir antes un poco y lo difícil de morir siempre fue sentirse viva una vez más. Oye nunca supe salvarte, cuando el amor me silenció tu adiós fue un ruido sordo al que no supe contestar ahora desconcertados no sabemos quién debe matar primero. Te prometí que podrías correrte dentro de mí para que te quedaras y tú dijiste que no. En un tiempo no sabrás decir si me extrañas o necesitas un cigarro o algo de coca. Para ese entonces habremos aprendido a ser la historia que contamos a los que por accidente lleguen a nuestras vidas. Por ahora el futuro sigue aquí entre mis piernas. No te atrevas a imponernos el silencio. Isabel Carlota Roby

Para Janis Joplin (Poema de Alejandra Pizarnik)

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a cantar dulce y a morirse luego  no: a ladrar.  así como duerme la gitana de Rousseau  así cantás, más las lecciones de terror.  hay que llorar hasta romperse  para crear o decir una pequeña canción,  gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia  eso hiciste vos, eso yo.  me pregunto si eso no aumentó el error.  hiciste bien en morir.  por eso te hablo,  por eso me confío a una niña mostruo. Alejandra Pizarnik
Tenía frío y no pedía fuego,  tenía terrible sed y no pedía agua:  pedía libros, es decir, horizontes,  es decir, escaleras para subir la cumbre  del espíritu y del corazón.  Porque la agonía física,  biológica, natural,  de un cuerpo por hambre,  sed o frío, dura poco,  muy poco, pero la agonía del alma  insatisfecha dura toda la vida. Federico García Lorca

"Poesía y ectoplasma" - José Daniel Espejo

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RECAPITULACIÓN DE UN VIAJE - Poema de José Óscar López.

No es que me guste equivocarme. Es que, sencillamente, me equivoco. Mientras tú te burlabas de mi torpeza habitual y de mi tontería, ¿qué podía hacer yo  más allá de insistir? No estoy cantando, ¿no lo ves? Sólo trato de hablar de cómo hacerlo. Lo sé, lo sé, aquí no hay nadie. Allí, a años luz, arriba, lejos, muy lejos de cualquier planeta habitado, a mil kilómetros por hora, un corazón no es un corazón: yo fui esa velocidad, encarné lo que huía para quedar siempre detrás de mí. ¿Puedes imaginar qué significa cruzar todo ese espacio? ¿Puedes imaginar lo que supone? Dame tu rostro un nuevo día, sálvame en todos esos rostros sucesivos mientras, despacio, voy amontonando  tierra: lo hago con mis manos. Campos color de lápiz de color, ¿puedes imaginar mi soledad a tres kilómetros por hora, absorto entre montañas? ¿Puedes imaginar mi soledad mientras creaba el mundo? José Óscar López. Extraido de su poemario "Llegada a las islas" (2014).

Los muros - Doménico Chiappe

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Podría demostrarle que mi hijo morirá de malaria Y usted no me dejaría entrar en el país. Podría contarle cómo la sequía calcinó mis cultivos Y usted no me dejaría entrar en su país. Podría enseñarle las cicatrices que me dejó el desierto Y usted no me dejaría entrar en su país. Podría explicarle que mi hija tendrá  Larga experiencia como esclava sexual Antes de su primera menstruación Y usted pensará en su plan de pensión. Podría narrarle mi historia De ablación, explotación y prejuicio Pero usted no escuchará  Ninguna palabra que me humanice. Nunca compadecerá a quien no puede hacerle daño. Usted quiere encerrarme En mi celda de fronteras Por temor a que no sobre  Una migaja de su riqueza. Podría enseñarle el kalashnikov que me entregaron cuando cumplí siete años Con el que maté a mi padre y a mi madre y a otros mil seres humanos. Podría llevarte al lugar donde yacen los cráneos  De mi familia y mi pueblo junto al diamante y al cadmio. P...
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jana brike Hay que ponerle un nombre a esta tristeza hay que ponerle un corazón, un ojo de gato o de serpiente, hay que ponerle un vestido tacones maquillaje y sacarla a pasear emborracharla y cogérsela en una esquina o en un motel de mala muerte. Hay que golpear a esta tristeza, darle latigazos, enseñarle quién manda, amarrarla a un poste eléctrico o deshojarla en una tarde de septiembre. Hay que saber que el mundo es una telaraña o una sombra ancha dispuesta a devorarlo todo, a tragárselo todo de una bocanada o de un zarpazo. Hay que entender que las cosas tienen un lugar geográfico, un nombre, una textura exacta y una forma y que dentro de esas cosas está desnuda y en silencio la tristeza, como una corriente de aire frío o el mar cuando se han dormido las olas, como un conuco solitario, un rancho de tabaco a oscuras o Matanzas a las cinco de la tarde. Hay que saber que la tristeza existe como existe la casa, la...

LADY LAZARUS - Sylvia Plath.

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Lo he hecho de nuevo, Me las arreglo — Un año de cada diez. Una especie de milagro andante, mi piel Brillante como una pantalla nazi, Mi pié derecho Es un pisapapel, Mi rostro un fino lienzo Judío y sin rasgos. Desenvuelve la envoltura Oh, mi enemigo, ¿Aterro acaso? — ¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes? El apestoso aliento Se desvanecerá en un día. Pronto, muy pronto, la carne Que la tumba devoró Sentiré como mi hogar. Y yo una mujer sonriente, Tengo sólo treinta años. Y como gato he de morir nueve veces. Esta es la Número Tres. Qué desperdicio Eso de aniquilarse cada década. Qué millón de filamentos. La multitud comiendo cacahuetes se agolpa Para verlos. Cómo me desenvuelven la mano, el pie — El gran desnudamiento. Damas y caballeros. Estas son mis manos Mis rodillas. Soy tal vez piel y huesos. Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer. La primera vez que sucedió tenía diez añ...
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“El hombre enamorado no se aleja. Las mujeres saben alejarse a pesar de estar enamoradas. No sé quién es más tonto.” Oliverio Girondo.

Wislawa Szymborska "Las cuatro de la madrugada"

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Hora de la noche al día. Hora de un costado al otro. Hora para treintañeros.       Hora acicalada para el canto del gallo. Hora en que la tierra niega nuestros nombres. Hora en que el viento sopla desde los astros extintos. Hora y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.       Hora vacía. Sorda, estéril. Fondo de todas las horas. Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada. Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada, habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco, si es que tenemos que seguir viviendo. Wislawa Szymborska

La distraída - Pedro Salinas

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No estás ya aquí. Lo que veo Jeremy Mann de ti, cuerpo, es sombra, engaño. El alma tuya se fue donde tú te irás mañana. Aún esta tarde me ofrece falsos rehenes, sonrisas vagas, ademanes lentos, un amor ya distraído. Pero tu intención de ir te llevó donde querías lejos de aquí, donde estás diciéndome: «aquí estoy contigo, mira». Y me señalas la ausencia.                  Pedro Salinas